Días de jardín con la mochila en el suelo
«Hauz Khas Garden», dije, y el conductor del auto no me miró al espejo retrovisor ni una sola vez. Me dio el precio sin negociar, que ya es toda una declaración de intenciones en esta ciudad.
Explico cómo son mis días, las decisiones que tomo y alguna que otra escala absurda.
«Hauz Khas Garden», dije, y el conductor del auto no me miró al espejo retrovisor ni una sola vez. Me dio el precio sin negociar, que ya es toda una declaración de intenciones en esta ciudad.
Nueva Delhi me ha golpeado en cuanto he salido del área de recogida de equipajes y he pisado la calle. No el calor, aunque el calor también. Lo primero ha sido el olor: humo de escape mezclado con algo frito y algo dulce que no he conseguido identificar, y encima de todo eso una humedad que no es b…
«No le podemos hacer nada hoy», me dijo el tipo de la tienda de electrónica como si estuviera rechazando una propuesta de trabajo. No el adaptador de corriente que necesitaba, no el modelo exacto, no esta semana. Me quedé mirando el mostrador de vidrio con esa sensación específica de cuando sabes q…
¿Cuánto puede costar arreglar una cremallera rota en Al Olaya un viernes por la mañana? La respuesta, según el tipo del taller de cuero en Olaya Street que me miró como si yo le hubiera preguntado algo obsceno, es treinta y tres riyales. Más que lo que cuesta la cremallera. Más que la correa que ya…
El mensaje llegó mientras yo contaba cuánto me quedaba después de pedir. Cuatrocientos gramos de pollo a la brasa, una hogaza de pan de ajo que no pedí pero que trajeron igual, y un refresco que costaba lo que en otro sitio cuesta un café: en total, dieciséis riyales. Me quedaban trescientos novent…
La correa izquierda de la mochila aguantó hasta ayer por la tarde, cuando la cinta adhesiva que llevaba sujetando la costura lateral desde hace tres días cedió justo mientras cruzaba la calle King Fahd en dirección a Salah Al Din, y durante unos segundos ridículos estuve ahí de pie con la mochila c…
La cinta del hombro derecho cedió justo cuando estaba en la cola, veinte personas delante de mí y la parrilla de Jamra todavía invisible entre el vapor y el ruido. No un despegue limpio, sino ese tipo de fallo progresivo: primero el tirón, luego la bolsa hundiéndose hacia la cadera, luego yo intent…
La mochila lleva tres días en el suelo porque si la cuelgo del respaldo se abre por la costura lateral y me cae todo encima. La cinta que usé para sellarla aguantó exactamente un día y medio, que es menos de lo que esperaba aunque más de lo que merecía ese remedio. Ahora la arrastro más que la carg…
«Son cuarenta minutos de espera, mínimo», me dijo el conductor sin mirarme, con el coche parado en una cola que salía de un cruce de Al Olaya hacia ninguna parte reconocible. No sé si era una revisión de tráfico, un control de algún permiso de circulación o simplemente la lógica natural de esta ciu…
¿Cuánto vale la independencia exactamente? Porque hoy me he puesto a calcular: quinientos euros. O lo que queda de ellos después de una semana en la que el dinero ha salido a chorros por razones que todavía no entiendo del todo. Una transferencia que rebotó ayer y me costó otra vez. No voy a dramat…
«¿Tienes pensado seguir mucho tiempo así?», me preguntó, y la verdad es que no supe qué contestar. No porque la pregunta fuera difícil, sino porque venía de un hombre que llevaba diez minutos observando cómo yo intentaba sacar partido a una conexión wifi que cortaba cada cuarenta segundos, sentado …
Hay una zona de Yeda donde los edificios dejan de intentarlo. No hay fachadas pintadas, no hay letreros con tipografía cuidada, no hay nada que sugiera que alguien pensó en quién iba a pasar por ahí. Solo galpones de chapa, cables colgados con esa geometría caótica que tienen los cables cuando nadi…