Tres dedos de luz por una cremallera rota
«El Discovery Day no cambia nada si ya no tienes adónde ir», dije en voz alta, sin que nadie me oyera, mientras intentaba cerrar la mochila con un movimiento lateral que sé que no funciona y sigo intentando igual. La cremallera cede hasta cierto punto y luego se detiene. Tres dedos de hueco. Los mi…