Correa izquierda, dos nudos, ningún euro
«Esto no va a aguantar», pensé en voz alta, y el tipo de la mesa de al lado ni levantó la vista de su café con leche. Estaba sentado en el bordillo de la acera, delante de un bar de la Carrer de la Unió donde no podía permitirme ni el agua, ajustando la correa izquierda de la mochila con un nudo do…